¿Por qué el PLA sale quebradizo? La química que hay detrás del filamento más popular

Cabecera de la columna 3D Printering de Hackaday sobre por qué el PLA se vuelve quebradizo
Imagen: columna «3D Printering», vía Hackaday.

Casi todo el mundo que ha impreso en 3D se ha encontrado alguna vez con un carrete de PLA que se rompe con solo doblarlo. La periodista técnica Maya Posch repasa en Hackaday por qué el PLA es, en realidad, un material bastante mediocre por naturaleza —inferior al PET(G) en muchas métricas— y por qué el filamento que compramos hoy es el resultado de décadas de ingeniería sobre esa base. El artículo completo está en Hackaday.

El PLA (ácido poliláctico, o polilactida) se produce fácilmente a partir de un recurso renovable, el ácido láctico, y es compostable si el compost alcanza los 65°C, por encima de su temperatura de transición vítrea. Pero de fábrica es un material bastante quebradizo, y lo interesante es que existen dos formas quirales distintas: PLLA (poli-L-láctida), la que compone la inmensa mayoría del filamento de consumo, y PDLA (poli-D-láctida), mucho más rara y cara de producir industrialmente. Si se combinan ambas en una misma cadena polimérica se obtiene PDLLA, un material bastante más estable, que tiende a quedarse en estado amorfo y resiste mejor la hidrólisis que sus formas puras.

La proporción entre estado cristalino y amorfo del polímero es la que determina buena parte del comportamiento del filamento: el estado cristalino es el más resistente a la degradación por hidrólisis, pero también el más rígido y, por tanto, el más quebradizo. Es decir, que un PLA «más duradero» frente a la humedad no es automáticamente un PLA menos frágil al doblarlo —son propiedades en tensión, y ahí es donde entra el trabajo de décadas con plastificantes, copolímeros y mezclas PLLA/PDLA para intentar conseguir lo mejor de ambos mundos en cada carrete comercial.

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