Un científico enfermo de SLA listo para convertirse en un ciborg humano

“No me estoy muriendo, me estoy convirtiendo en otra cosa”: esta frase de Peter Scott-Morgan resume la dramática pero emocionante historia del científico que llegó a los titulares por su batalla contra el Síndrome Lateral Amiotrófico (SLA) que, aunque le obligó a la inmovilidad, no le quitó la esperanza de vivir. De hecho, el investigador angloamericano de 61 años, experto en robótica, decidió utilizar la tecnología y convertirse en el primer hombre-robot de la historia.

Antes de someterse a la laringectomía, grabó su propia voz para recrearla de forma sintética y para poder seguir expresando sus emociones a pesar de la parálisis del rostro, también hizo un Avatar 3D de sí mismo, un rostro digital que puede reír, expresar sorpresa y subrayar cada frase con una expresión adecuada.

En los últimos años, se ha sometido a varias cirugías: ha “reposicionado” su estómago para no necesitar ayuda para comer y ha renunciado a su voz para usar una digital.

En este momento Morgan se mueve gracias a una silla de ruedas avanzada y pronto desarrollará un exoesqueleto que le permitirá caminar de forma independiente. En resumen, lo que se ha definido como una especie de Pedro 2.0 sigue desafiando a la muerte, pero nunca dejará de “ser un ser humano”, no importa cómo cambie.

El objetivo de “Peter 2.0” es poder caminar utilizando un exoesqueleto y utilizar un avatar animado guiado por el movimiento de los ojos para hablar y replicar la expresividad del rostro a través de una pantalla de ordenador.

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