Entrevista a Antolin Garcia de Conmasfuturo.com

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Hoy vamos a publicar la entrevista que hemos realizado a la academia dedicada al mundo de la robótica y programación indicada sobretodo a los mas peques, Conmasfuturo.com, una empresa que apuesta por llevar la robótica a los mas jóvenes ya que es lo que les va a tocar vivir en un futuro que cada vez esta más cerca.

De parte de Conmasfuturo nos ha atendido Antolin García, cofundador de la empresa, al que agradecemos su atención y tiempo para hacer esta entrevista.

Descubrearduino: ¿Qué es y como nace Conmasfuturo.es?

Antolin García: Fue ya hace unos años que unos padres queríamos que nuestros hijos aprendieran informática. Pero no valía lo típico. Nosotros ya les habíamos enseñado lo que podíamos, Excel, Windows, un poco de internet… Y lo que les enseñaban en él cole desde luego no era lo que buscábamos. A veces venían de la clase de informática diciendo que les habían enseñado a “usar el pen drive” y otras veces ellos sabían más que el profesor.

Algunos de nosotros no éramos informáticos. Pero nuestra empresa si era de informática. A tu alrededor veías a gente que SI sabía de TECNOLOGÍA, así, con mayúsculas. Y tú que no sabías te dabas cuenta de lo limitado que estabas y lo que no querías era que tu hijos tuvieran las limitaciones, la frustración, que tienes tú con la tecnología. Y pensabas que en un futuro, el futuro de tus hijos, la importancia de la TECNOLOGÍA iba a ir a más.

Cuando dentro de una década los niños de ahora salgan al mercado de trabajo habrá dos castas: la de los “bilingües tecnológicos” y la de los que “chapurrean la tecnología”. En el siglo XX nuestros padres dieron la batalla intentando que nosotros habláramos inglés. En el siglo XXI sus nietos tienen pelear también en el campo tecnológico para no quedarse atrás, como pasó en nuestra generación con los que estaban limitados por el inglés.

Así que intentamos buscar alguna cosa para formar a nuestros peques. Estábamos en Madrid y algo habría, aunque la verdad es que era complicado. Debía ser tecnológicamente avanzado, algo de programación o de sistemas, nada de “pierde tiempos” con el móvil. Pero también debía ser divertido. A fin de cuentas era una actividad que se iba a desarrollar en su tiempo libre, así que teníamos que seducir, no imponer. Tuvimos alguna experiencia en el mercado pero la experiencia no fue la que esperábamos.

Dar clases a niños es complicado. Además de tener un nivel técnico muy alto hay que tener experiencia con los peques y la forma de darles clases a ellos es muy distinta a la de un adulto con experiencia en programador. Un analista-programador puede tener muchos conocimientos pero que el niño no se lo pasé tan bien. Pero a un profe de primaria puede faltarle base técnica para que lo que enseñe sea TECNOLOGÍA de verdad. Era complicado.

Después de mirar fuera y no encontrar decidimos mirar dentro. Como digo, nuestra empresa era de enseñanza de TECNOLOGÍA. Pero de la dura: certificados oficiales de programación y sistemas de Microsoft, de CISCO, SUN… Alrededor teníamos gente que sabía mucho, tanto de programación y sistemas como de dar clases. Sólo era cuestión de encontrar a alguien que además de ser bueno dando clases a programadores también pudiera hacerlo con niños. No era fácil, pero lo encontramos.

Después nos tocó investigar para diseñar un temario atractivo, que el profe investigara y se preparara las clases. La sorpresa fue muy agradable cuando descubrimos que, en Estados Unidos, esto que parecía una locura allí era algo a la orden del día. Y que había un montón de tecnologías maravillosas ya adaptadas para los niños.

Así que, armados con un gran profesor y unas tecnologías muy seductoras, ¡comenzamos las clases!. Eran los sábados por la mañana, en plan clases particulares. Puede parecer mentira, pero ¡era emocionante!. ¿Les gustaría a los niños? ¿Estarían contentos con el profesor?.  ¿Aprenderían de verdad?. ¿Habría valido la pena el esfuerzo y la ilusión de montar todo este circo?. La respuesta fue un gran SÍ. Es difícil explicar la satisfacción de ver el entusiasmo con el que te contaban lo que habían hecho en cada clase y lo contentos que salían, todos sonrisas y energía. Y lo orgulloso que te sentías cuando el profe te explicaba que si hoy habían aprendido a manejar los una bifurcación y hoy lo que es un servidor FTP.

Y de repente la tecnología, de una forma natural, iba irrumpiendo en el día a día. Yo quería hacer un blog y era mi hijo el que me enseñaba cómo. O un grupo de niños vendían limonada en la playa y se hacían su página web y sus tarjetas con su código QR. Y en vez hacer las presentaciones del cole en un power point que llevabas en un pen drive las hacían en un prezi en la nube y en vez de hacer un trabajo de cartulinas en historia se marcaban un videojuego interactivo. A ellos les molaba mucho, como les mola enseñar a sus amigos sus propias aplicaciones en el móvil. Pero si soy sincero, creo que a los padres nos molaba tanto o más que a ellos.

Pero claro, es que éramos padres raros y nuestros hijos debían de ser un frikis. O a lo mejor no era así.
Nuestra sorpresa fue mayúscula cuando, sin buscarlo, vimos que había gente a nuestro alrededor que se acercaba al proyecto como las polillas atraídas por una luz. ¡Vaya, no éramos los únicos padres chiflados!.

Y respecto a los niños… bueno, digamos sencillamente que la respuesta fue de un entusiasmo unánime. Incluso para sorpresa de algunos padres que decían que “esto está muy bien pero no creo que lo de la programación sea para mi hijo”. Y resultó que sí lo era.
Armados con esta buena experiencia decidimos hacer alguna prueba buscando nosotros a padres que pudieran estar interesados, en vez de limitarnos a esperar sentados a que aparecieran. Y de nuevo sorpresa agradable. Muchos de ellos nos decían: “llevábamos tiempo buscando algo así”. Así que no sólo no éramos los únicos sino que había muchos padres como nosotros. Vaya…

Aquello podía ser el germen un proyecto empresarial. Pero debía ser algo serio. Teníamos que ofrecer, ni más ni menos, lo mismo que buscábamos nosotros para nuestros hijos. No era fácil. Teníamos que combinar las tecnologías avanzadas adaptadas a niños más punteras, muchas de ellas traídas de Norteamérica, con profesorado que las conociera a fondo y que tuviera tanto una base tecnológica sólida como experiencia en la docencia y el trato con niños. Y de propina, la formación debía utilizar una metodología específica ya que enseñar programación a niños no tiene que ver mucho con enseñar otras cosas.

El único problema es que esos profesores no existían, al menos no en número suficiente. Así que hubo que formarlos. Desde cero. Seleccionamos a las personas con el perfil adecuado y dedicamos cinco meses a formarles y a investigar y diseñar los cursos. Y armados con ese equipo humano nos lanzamos al mercado. Pero para hacerlo bien aquello tenía que ser una empresa seria y organizada. No un chiringuito. No sólo había que cuidar las clases y la calidad de los profes. Se necesitaba un buen marketing, presencia en redes sociales, ventas, vigilar las finanzas… Pero eso era fácil, como ponerle el lazo al paquete. Lo importante es lo que está dentro y eso sabíamos que era bueno.
Esperamos que el envoltorio le guste. Y sobre todo, esperamos ilusionados que este proyecto contribuya a que sus hijos y los nuestros caminen por el siglo XXI con paso seguro y firme.

DA: ¿Cuál es la relación entre la programación informática y los niños?,

Antolin García: A día de hoy los niños nacen envueltos en un mundo completamente tecnológico de manera que, lo que para nosotros era un costoso proceso de formación y de comprensión, a ellos les es innato. Si a esto se le suma que la demanda de profesionales en el sector de las nuevas tecnologías o la informática en general es cada vez mayor, se nos hace imprescindible formar a estos niños para que estén preparados en el futuro.
Además, hay que añadir que lo que para nosotros es un reto (como por ejemplo entender las posibilidades del paquete básico de office) para ellos es lo básico, por lo que el reto para ellos ahora mismo es entender cómo está hecho un determinado objeto, para qué sirven todas estas tecnologías y cómo darles una utilidad más allá de su uso convencional.

DA: ¿En qué les ayuda a los niños estudiar robótica, en su educación y vida cotidiana? ¿y cuál es el objetivo fundamental de estos cursos?

Antolin García: Tanto la robótica como la programación o la electrónica nos rodean a día de hoy en cualquier ámbito. Partiendo de esta lógica, tiene sentido que conozcamos cómo funciona lo que nos rodea al igual que aprendemos Física, Química o Historia para entender nuestro propio contexto social y cultural.

Por un lado, diversos estudios desde los años 70 han incidido en los beneficios de la programación en el ámbito educativo demostrando que, aquellos que aprendían a programar desde una edad temprana desarrollaban algunas capacidades como la lógica, la creatividad o la autonomía de una forma considerable con respecto a sus compañeros.

En esa premisa y en la creciente demanda de profesionales del sector TIC en el ámbito laboral se cimienta nuestra labor. El objetivo de nuestros cursos es hacer de la programación o la robótica- entendidas en muchos casos como algo aburrido y de elevada complejidad- algo fácil y divertido para los niños. De esta forma estaremos consiguiendo que, como reza nuestro eslogan, lo que “hoy es diversión, mañana un futuro mejor”.

DA: ¿Qué herramientas usáis para enseñar a los mas pequeños a aprender a programar, que pasos dais para iniciarles? ¿qué es la programación Chupete?

Antolin García: La “Programación Chupete” es el sistema que utilizamos para introducir la programación en edades muy tempranas, desde los 5 años aproximadamente. Para ello utilizamos robots como los Bee-bot o Dash and Dot para que conozcan la lógica de la programación de una forma muy entretenida y lúdica. Es decir, con estos robots que a ellos les encantan, les enseñamos a dar órdenes y comandos, a programar los movimientos que realizarán posteriormente según les hemos indicado.

Cuando van creciendo, les introducimos de lleno en la programación con entornos creados para hacerla sustanciosamente fácil  y divertida. Plataformas como Scratch, Stencyl o Alice eliminan toda la parte compleja de la programación (la sintaxis) consiguiendo que cualquier niño pueda programar sus propios videojuegos, aplicaciones o animaciones.

DA: ¿Cuál es el papel de los padres en esta formación? Padres que la mayoría no tienen o no tenemos esa formación.

Antolin García: ¡A los padres les encanta compartir la formación con sus hijos y a los niños les hace muchísima ilusión!. Tenías que ver la cara de sorpresa de los padres cuando los niños les enseñan sus proyectos. Y los niños se sienten ilusionados y orgullosísimos . Belén, la presidenta del AMPA del Miguel de Cervantes nos decía que por una vez son ellos los que enseñan a los padres, y eso mejora mucho su seguridad.

Pero también hay padres a los que les gusta mucho todo esto. Y si hacer un curso de Arduino o de Impresoras 3D o de Drones es increíble, hacerlo juntos padres o hijos es una sensación insuperable. Estos cursos compartidos de padres o hijos son más que un curso, es compartir una pasión e ilusiones. Eso puede unir mucho a un padre y a un hijos.

También tenemos actividades para integrar la programación en la ilusión de toda la familia: concursos por youtube de programación de videojuegos, presentaciones de final de curso. Incluso tenemos un día en el que, ¡las clases se las dan los niños a los padres!. Al final, esto de la programación para la familia es tan ilusionante como la final de fútbol de la liga del barrio o como la obra de teatro de fin de curso.

DA: ¿Qué papel juega Arduino en vuestros cursos de formación?

Antolin García: Arduino es el FUTURO de la educación tecnológica. Pero todavía no se le está sacando todo su potencial. Yo lo comparo con los primeros dibujos del Ratón Mickey, aquellos tan horribles pero en los que se veía el potencial del personaje. Luego vino el Mickey de “El Aprendiz de Brujo” en Fantasía, los parques de atracciones, los cruceros… Todo ese potencial estaba oculto en aquel muñeco tirando a feo.

En algunos coles se empieza a utilizar Arduino. Hacen un “semáforo”y encienden y apagan luces led o cosas así. Los chavales están encantados y es fantástico que conozcan la tecnología. Pero si alucinan con un semáforo, ¿te imaginas si construyen su propio rifle laser tag o un DRON DIY capaz de volar como hacemos en nuestros campamentos de verano?.

Si combinas Arduino con Raspberry Pi, impresoras 3D y apps para móviles Android el potencial es increíble.

DA: ¿Qué es lo que tiene en mente conmasfuturo.com para el futuro?

Antolin García: Muchas cosas, pero destacaría dos. Una es hacer realidad ese potencial educativo de Arduino. Queremos crear muchos proyectos de fantasía, como el del rifle laser tag o el del Dron DIY. Y queremos poner la tecnología Arduino al alcance de los niños de primaria y de los profesores de los coles. Además de proyecto alucinantes y complejos para frikis hay que hacer proyectos alucinantes y sencillos para cualquier niño, incluso para los más pequeños.

El otro proyecto que nos tiene muy ilusionados es el de la red de franquicias que hemos iniciado. ¡Las experiencias que ya tenemos son excelentes!. Para llevar este sueño lo más rápido posible a toda España hace falta gente apasionada y que comparta nuestra visión.

Ya solo nos queda poneros la dirección de la web de Conmasfuturo para que podáis acercaros e informaros si estáis interesados en que vuestros hijos se inicien y aprendan nuevas tecnologías.

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